Galería de "La Orestiada"

jueves, 17 de mayo de 2012

Las Euménides


La historia empieza con elevando una plegaria frente al templo de Apolo. Entra en el santuario a consultar el oráculo y sus predicciones la horrorizan.
Dentro del templo hablan Apolo y Orestes, apolo recomienda a Orestes que viaje a palas y se abrase a la estatua de Atenea buscando su protección (recordemos que cuando Orestes mata a Clitemnestra ella lo maldice con las Erinis).
Apolo pide a Hermes que acompañe en el camino a su protegido.
Mientras tanto parecen las Erinis que han sido dormidas por Apolo para darle tiempo a Orestes, junto a ellas surge la sombra de Clitemnestra pidiéndoles que despierten y persigan a Orestes pues él fue su asesino.  Las deidades subterráneas abandonan el sueño y reprochan al Dios su actitud, éste les obliga a salir de su templo. Apolo y las Erinis discuten por los comportamientos de cada uno respecto de los dioses y las leyes divinas.

Posteriormente en la colina del Aerópago en Atenas, Orestes se encuentra abrasando la estatua de Atenea tal como lo pidió Apolo, poco después llegan las Erinis y comienzan su danza ritual de muerte entonando sus cantos a él y cerrándolo cada vez más en un círculo. Allí es cuando interviene Atenea quien escucha las dos posturas y decide que lo mejor es escoger un jurado entre sus mejores ciudadanos y dar inicio a todo un proceso en el que se determinara la culpabilidad o la inocencia de Orestes.
Una vez en el juicio inicia Atenea y el jurado escuchan las posturas de cada una de las partes, Orestes y su protector Apolo, y por otro lado las Erinis.
Llegado el momento del veredicto los ciudadanos depositan sus votos en una urna, Atenea vota en último lugar y se declara abiertamente a favor de Orestes diciendo “voy a agregar mi voto a los que haya a favor de Orestes. No tengo madre que me alumbrara y, con todo mi corazón, apruebo siempre lo varonil, excepto en casarme, pues soy por completo de mi padre. Por eso, no voy a dar preferencia a la muerte de una mujer que mató a su esposo, al señor de la casa. Vence, por tanto, Orestes, aunque en los votos exista un empate”
 Apolo desaparece, el juicio a terminado. Las Erinis están indignadas, para ellas los dioses jóvenes (Apolo y Atenea) han pisoteado las antiguas leyes, pero la diosa consigue apaciguar su ira y evita que lancen un maldición sobre la ciudad de Orestes, reconoce su dignidad como deidades “justicieras” , les asegura que Zeus como figura suprema aprueba el resultado final y les ofrece un cambio en sus funciones.
 Finalmente son transformadas en seres bienhechores y protectores de la ciudad de Atenas, las Erinis aceptan su nuevo papel gustosas y, en su nuevo papel de Euménides, son revestidas con mantos de púrpura por un grupo de doncellas que salen a escena. La cadena de muertes y venganzas ha sido cortada, los mensajes al público son de paz y esperanza en el futuro, lentamente todos abandonan el escenario.

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