La historia empieza con elevando
una plegaria frente al templo de Apolo. Entra en el santuario a consultar el
oráculo y sus predicciones la horrorizan.
Dentro del templo hablan Apolo y
Orestes, apolo recomienda a Orestes que viaje a palas y se abrase a la estatua
de Atenea buscando su protección (recordemos que cuando Orestes mata a
Clitemnestra ella lo maldice con las Erinis).
Apolo pide a Hermes que acompañe
en el camino a su protegido.
Mientras tanto parecen las Erinis
que han sido dormidas por Apolo para darle tiempo a Orestes, junto a ellas
surge la sombra de Clitemnestra pidiéndoles que despierten y persigan a Orestes
pues él fue su asesino. Las deidades
subterráneas abandonan el sueño y reprochan al Dios su actitud, éste les obliga
a salir de su templo. Apolo y las Erinis discuten por los comportamientos de
cada uno respecto de los dioses y las leyes divinas.
Posteriormente en la colina del
Aerópago en Atenas, Orestes se encuentra abrasando la estatua de Atenea tal
como lo pidió Apolo, poco después llegan las Erinis y comienzan su danza ritual
de muerte entonando sus cantos a él y cerrándolo cada vez más en un círculo.
Allí es cuando interviene Atenea quien escucha las dos posturas y decide que lo
mejor es escoger un jurado entre sus mejores ciudadanos y dar inicio a todo un
proceso en el que se determinara la culpabilidad o la inocencia de Orestes.
Una vez en el juicio inicia
Atenea y el jurado escuchan las posturas de cada una de las partes, Orestes y
su protector Apolo, y por otro lado las Erinis.
Llegado el momento del veredicto
los ciudadanos depositan sus votos en una urna, Atenea vota en último lugar y
se declara abiertamente a favor de Orestes diciendo “voy a agregar mi voto a
los que haya a favor de Orestes. No tengo madre que me alumbrara y, con todo mi
corazón, apruebo siempre lo varonil, excepto en casarme, pues soy por completo
de mi padre. Por eso, no voy a dar preferencia a la muerte de una mujer que
mató a su esposo, al señor de la casa. Vence, por tanto, Orestes, aunque en los
votos exista un empate”
Apolo desaparece, el juicio a terminado. Las
Erinis están indignadas, para ellas los dioses jóvenes (Apolo y Atenea) han
pisoteado las antiguas leyes, pero la diosa consigue apaciguar su ira y evita
que lancen un maldición sobre la ciudad de Orestes, reconoce su dignidad como
deidades “justicieras” , les asegura que Zeus como figura suprema aprueba el
resultado final y les ofrece un cambio en sus funciones.
Finalmente son transformadas en seres
bienhechores y protectores de la ciudad de Atenas, las Erinis aceptan su nuevo
papel gustosas y, en su nuevo papel de Euménides, son revestidas con mantos de
púrpura por un grupo de doncellas que salen a escena. La cadena de muertes y
venganzas ha sido cortada, los mensajes al público son de paz y esperanza en el
futuro, lentamente todos abandonan el escenario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario